Soltar 2.
Esa noche el horizonte rozó mi razón,
tirada en el suelo, entregada a la desilusión.
Perdida en la oscuridad, el negro del cielo
y allí, mi alma pesada, sin sostén, cayendo.
Una puñalada atorada, clavada, sangrante.
Por qué no lo viste...
No me viste!!
entregada a quererte, amándote.
Queda el vacío eterno,
la montaña derrumbada,
el sismo devastador.
y la calma sí, ansiada.
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